Adiós, y gracias por todo el arroz

Así, con la velocidad que te volvés a transpirar después de una ducha y el descaro con el que todos escupen en cualquier lado, se acabó el viaje por el sudeste asiático.

Basta con decir será muy difícil para mí no recomendar un viaje por esta región, que lo tiene todo: mar y playas; islas y selva; animales y personas interesantes; montañas y volcanes (muchos más volcanes); comida amable al estómago y comida que nunca olvidarás porque todo tu cuerpo te odió en ese momento; calor y frío, aunque mucho de ese frío sea más que nada producto del uso indiscriminado del aire acondicionado en autobuses nocturnos; mucho sol y mucha lluvia, en las cantidades que prefieras si sos sabio en tu planificación del itinerario; un idioma casi por cada uno de los países y casi todos imposibles de aprender; sonrisas de los que te quieren por tu dinero (o más bien el que creen erróneamente que estás dispuesto a gastar), pero un montón de sonrisas de los que se ponen contento de verte en toda tu exoticidad.

Indonesia es una gran ruta de niños corriendo detrás tuyo para saludarte. Filipinas es un karaoke hasta en la farmacia y atardeceres de foto que viene en marco para fotos. Vietnam es pelearte con el conductor del colectivo que te quiere tirar en el medio de la ruta pero igual la querés porque es más linda. Malasia es un gran velo que cubre el cabello de todas mujeres bastante feas que no saben que se beneficiarían bastante mostrando un poco más de pelo que las cejas. Singapur es cara, esa mina que cuando la invitás a comer pide lo más caro del menú y ni siquiera lo termina. Tailandia me dio a Koh Tao y a la apnea y al esnórquel diario, y una de las rutinas de trabajo que más he disfrutado en mi vida laboral. Laos es tan sobrevalorado como sus 4000 islas, pero no por eso estuvo bien que los gringos tiraran tantos millones de toneladas de bombas solo porque sí. Camboya me dio la última playa de Asia y por eso siempre le estaré agradecido. Incluso si no nos dejaron dormir ni una noche completa.

Hasta luego, chicos, y gracias por todo el arroz.

Selamat jalan y sabadee!
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