Filipinas, una prima lejana

Escribo estas líneas con el ronroneo de un generador en el fondo, toda la humedad que puede alojar una casa de cañas junto a la costa selvática del Mar de China Meridional, un pequeño perro a mis pies y el caer de la noche.

Los 10 días transitorios en la Borneo malaya fueron algo así como el punto de quiebre luego de 5 meses de viaje cargados de destinos y un veloz traslado que no había anticipado. El promedio de 4 noches y media por ciudad en el sudeste asiático se ríe a carcajadas de anteriores viajes como el de Centroamérica, donde lánguidamente las estadías en el Caribe se extendían fácilmente a semanas, sino meses.

Sacando el primer cliché del único bolsillo aún con cierre en funcionamiento de mi pobre bolso, digo: cada viaje es diferente.

Un avión de modelo no tan típico nos llevó de Kota Kinabalu a Puerto Princesa.
Un avión de modelo no tan típico nos llevó de Kota Kinabalu a Puerto Princesa.

De algún lado te tengo

Cada país también es diferente en Asia, en esta región. Pero, pero, diría que veníamos escuchando canciones con la misma armonía al pasar por Malasia, Singapur, Tailandia, Indonesia. La abundancia de arroz; la abundancia de chinos; el Islam; el olor a curry; las miradas ancestrales. Todo lo nuevo.

A la isla de Palawan, una de las más separadas del archipiélago filipino (con más de 7000 islas), llegué distraído, recapitulando destinos anteriores y planificando otros. Y un poco orando a ese Dios del que leí tiene muchos aficionados acá que nos dé lindo clima, como para dorar un poco el pescuezo y reencontrarnos con esa vida de playa que tan ajena nos resultó en este último mes y medio.

Así que cuando empecé a ver caras reconocibles, palabras en español, olores de casa, enarqué las cejas. “Ah, cierto que acá estuvieron de visita los Conquistadores también”, recordé.

Es divertido escuchar el tagalog; cada un par de palabras, alguna suena conocida.
Es divertido escuchar el tagalog; cada un par de palabras, alguna suena conocida.
El gobernador de Palawan se jacta de que Puerto Princesa es la ciudad más limpia de Filipinas.
El gobernador de Palawan se jacta de que Puerto Princesa es la ciudad más limpia de Filipinas.
El legado español II.
El legado español II.

¿Una casa lejos de casa?

Conocimos entonces a nuestra prima lejana por parte del padre español Fernando de Magallanes. Resulta ser que este muchacho pisó tierra firme por la misma época que lo había hecho Cristóbal, y aquí se quedaron sus amigos.

400 años de colonización española después, casi un siglo de visita “amistosa” norteamericana y un par de guerras sangrientas, y ese menjunje es el pueblo filipino. (No hay nada más placentero que disfrutar de la impunidad de tener tu propio blog para arrojar prejuicios apresurados y simplistas sin ningún tipo de consecuencia).

Los filipinos parecen desubicados geográficamente. Pareciera que la matanza local aquí fue un poco menos efectiva que lo que fue en América, pues los filipinos —si bien tienen nombres y apellidos hispanos como Alberto Ballesteros y Criscienciano Pérez— no lucen europeos.

El famoso "jeepney" es el transporte público que todos usan para moverse de un lugar a otro.
El famoso “jeepney” es el transporte público que todos usan para moverse de un lugar a otro.

Aún no puedo explicarlo con certeza, pero la sensación general es que son los latinos de Asia.

La simpatía asiática está; el picor en la comida, afortunadamente no. De hecho, nos sorprendimos gratamente en nuestro primer almuerzo local en una carenderia. Estofado de cerdo, arroz con salsa y carne picada y, ¡papa!

Está todo bien con el pad thai, el nasi goreng y el martabak, pero qué lindo es volver a probar sabores familiares.

Ruta de navegación

Decidimos dejar atrás la capital de la isla, Puerto Princesa, y buscar alternativas un poco más agrestes y cercanas a las playas paradisíacas (un gran saludo para Gretel que cada vez que escribo esta palabra me acuerdo de ella) que tanto promete este país.

Solo han pasado un par de días desde que llegamos pero algunas cosas están claras:

– Nos gusta Filipinas.

– Al menos en cuanto a infraestructura para el turista, este país parece ser el menos preparado de los que visitamos en Asia.

– La anterior tiene un poco mucho que ver con la dificultad de acceso a Internet y a lugares con electricidad las 24 horas del día.

– Es temporada baja y por una razón: las lluvias.

– No nos amedrenta esto: esperamos muchos días de sol.

– Y si no vienen, ¿qué importa? ¡Estamos en Filipinas!

Esperemos que muchos de los días sean como este.
Esperemos que muchos de los días sean como este.
Porque eso va a significar que los atardeceres sean así.
Porque eso va a significar que los atardeceres sean así.

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2 comentarios

    • Gracias por leer, Ale. Dale, espero serte de ayuda. Y si ves que por ahí no incluyo demasiada información útil (verás que tiendo a divagar más que a informar), preguntame por privado y te paso la posta, posta!

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