Kuala Lumpur, caldo de culturas

Llegamos a la capital de Malasia bajo un velo de humedad, calor, cansancio y, sobre todo, smog. Ansiosos por echar ojos a las primeras vistas de un continente desconocido nos abalanzamos sobre las ventanillas del tren del aeropuerto a la ciudad: Nada, che.

Mejor dicho: niebla cubriendo lo que parecían ser palmeras de bosque tropical. Había pispeado algunas fotos en “Google Imágenes”, pero en ninguna parecía que Kuala Lumpur, o su traducción no tan glamorosa “Estuario de barro”, se encontrara en el interior de un sauna o ahumador gigante.

Afortunadamente y a pesar del alto índice de contaminación, fue solo cosa de un día, y a la mañana siguiente los grandes edificios ya recoraban el horizonte y el sol radiante arrasaba al pavimento que planeábamos caminar.

Petronas de día, de lejos.
Petronas de día, de lejos.

Al principio fue difícil entender la ciudad. La mayoría de las caras eran más bien de indios y paquistaníes y dudamos de si no nos habíamos bajado antes con el avión. Resultó ser que como otras grandes capitales del mundo, KL —como la abrevian los locales— aloja diversas etnias: además de los anteriores, hay barrios de chinos, indonesios y, por supuesto, malayos.

Eso sí, el calor del que había leído estaba ahí. Aún no entiendo cómo hacen los musulmanes (y las) para soportar estas temperaturas con su código de vestimenta.

Qué hacer

Torres Petronas

Por repetición y comodidad, las Torres Petronas son el símbolo más identificable de Kuala Lumpur. Y está bien. Son muy imponentes y lindas de mirar y ese tipo de objeto al que por las dudas le sacás 87 fotos desde todos los ángulos y después te das cuenta de que es al divino botón (curiosamente, “al divino botón” no tiene traducción directa al malayo). Así que sí, andá a las torres, posá y miralas. Yo no me subí porque era muy caro en mi escala de cosas que valen la pena pagar durante un viaje.Petronas de noche, de cerca.

Bukit Bintang y Chinatown

En estas zonas se pueden probar diferentes tipos de comidas asiáticas callejeras, más elaboradas, fruta fresca, jugos y batidos. Aparentemente, uno de los pasatiempos más populares de Malasia consiste en comer durante todo el día, así que no es difícil encontrar un puestito a cualquier hora donde saciar la tentación del momento.Bukit Bintang

¡In fraganti!
¡In fraganti!
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Un postre dulce medio gelatinoso con pedacitos de una fruta llamada lycheé.

Plaza Merdeka y Mercado Central

A pocas cuadras de nuestro hostel, ubicado en Bukit Bintang, se cruza un río o canal al que es mejor no caerse; del otro lado, la plaza Merdeka celebra la independencia del imperio británico en 1957. También cerca, el mercado central techado cuenta con muchas tiendas de ropa regional, alimentos envasados y souvenires, entre otras cosas.

Pandan, a base de coco, azúcar y tapioca.
Pandan, a base de coco, azúcar y tapioca.
Comida indonesia.
Comida indonesia.

Mariposario

Lo recomendaban algunas páginas web y también me lo marcaron en el hostel, por lo que supuse que podía ser interesante, dejando de lado que de manera consistente —durante toda mi vida— he ignorado casi por completo la existencia de las mariposas. Por algún lado se empieza.

Hermoso, e ideal para tomar macrofotos.

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También había otras criaturas acechando...
También había otras criaturas acechando…

Centro comercial de electrónica Low Yat

Si sos aficionado de los gadgets y de la última tecnología electrónica, tenés que al menos conocer Low Yat. Este shopping de 5 pisos exclusivamente de smartphones, computadoras, cámaras fotográficas y accesorios relacionados con estas tecnologías es, cuanto menos, impresionante.

En cuanto a variedad y últimos modelos, probablemente encuentres lo que busques. En cuanto a precios, depende. Recomiendo ir habiendo hecho una investigación de lo que se quiere comprar y su precio en otros lugares, para no perder tiempo decidiéndose y utilizarlo para regatear.

Nuestras baterías también se han agotado de ver tantas pantallas LED y necesitamos conexión con el aire libre.

Los aromas intensos y el orar hipnotizante de los templos hindúes se mezclan con el bullicio de jóvenes japonesas haciendo cola para entrar al recital de Avril Lavigne.

¿Será momento de decir adiós a la gran ciudad, al tráfico desordenado y a las visitas frecuentes en el patio del hostel de una rata a la que apodé “Sarnita”?

Está todo bien con el caldo de cultivo, pero el mío yo lo prefiero tomar con playa e isla.

Información adicional útil

Desde el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur, se puede tomar un tren (KLIA) que te deja en la estación de trenes principal y de ahí es muy simple llegar a otras partes de la ciudad. El costo de un solo viaje de este tren es de 35 MYR (algo así como 10 USD).

Se puede caminar a muchos lugares dentro de la ciudad, pero la red de monorieles también es muy buena y el boleto va desde 1,50 a 6,00 MYR según la distancia.

Comer sentado en un restaurante donde comen los locales y fuera de las calles más turísticas es muy barato. Un plato principal y un té, jugo o gaseosa por 10 MYR (3 USD).

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