El secreto de Ilha Grande (parte II)

Día 2: Parnaioca a Aventureiro, vía Praia do Leste y Praia do Sul

Da gusto despertarse bien cerca del amanecer cuando tenés una playa a diez metros y la temperatura es perfecta para comenzar con la caminata. Ese sábado solo cargamos dos botellitas de agua; nos habían informado que el tramo no era tan largo como el del día anterior. En solo dos horas habríamos atravesado la reserva biológica para llegar a Aventureiro. Eso si no teníamos la mala suerte de que nos pesque el guardaparque que está ahí para impedirte el paso (Monkey Island 1, el tipo disfrazado con el garrote, ¿suena?).

¿Pájaro Kun Agüero?
¿Pájaro Kun Agüero?

Ninguna de las dos últimas cosas sucedieron: no nos encontramos con el guardia ni llegamos en dos horas.

No fue que yo me desgarré a los 15 minutos de caminar, ni que Lucas cayó en el fango en un paroxismo espumoso vociferando que quería encontrar una tele para ver el Superclásico. Fuimos un poco más obvios: nos equivocamos de camino. Sobre el final de la segunda playa que debíamos recorrer al aire libre, bajo un cielo cuasi nublado, unas piedras enormes nos separaban de lo que parecía ser Aventureiro. Habían pasado ya las dos horas prometidas y quizá nuestro juicio nos jugó una mala pasada. Vimos un cartel sin demasiada información relevante, un sendero recortado en el morro aledaño y nos mandamos sin pensarlo demasiado.

Hongos en la jungla.
Hongos en la jungla.
Ojo al pisar...
Ojo al pisar…

Ensimismados en no fallar una pisada, en cruzar riachos por piedras con verdín, pasó una hora en la que ambos presentíamos que la orientación del sendero era al menos un poco vueltera; casi como encare quinceañero o típico morfón de Fútbol 5. El ruido del mar siguió estando del lado equivocado hasta que Lucas paró la pelota y me dijo: “Yo me vuelvo”. Intenté resistirme, pero vislumbré una vida solitaria en el medio de esa selva, comiendo ranas crudas y olvidando todos mis idiomas. Me vi reflejado en sus ojos de cansancio, con barba kilométrica, ropaje de piel de serpientes, despojado de todo sentimiento humano. Atrás habían quedado mi familia, mis amigos, mi profesión; en ese espejismo vi a una criatura voluble a las mareas y al menguar de la luna.

Además no había puesto el mensaje de respuesta automática en el correo electrónico.

Así que desandamos esa hora, desalentados por el error, pero con la esperanza de que encontraríamos el camino correcto. Me adelanté en el camino de regreso a Praia do Sul, ansioso por enmendar el tiempo perdido y ver de qué iba la famosa Aventureiro. Esperé entonces unos minutos a Lucas sobre una piedra, que llegó pidiendo unos minutos de descanso. Accedí y simulé no necesitarlos.

La última parte era, de hecho, caminando una gran roca vapuleada por el mar abierto embravecido. Con la zozobra medida de los que ya hicieron el 90 % del recorrido, nos mandamos casi abrazados a cada grieta, esperando que el calzado también nos diera una mano. Y así, con un cronómetro marcando casi 5 horas en lugar de las 2 prometidas por Janete, llegamos victoriosos a la playa de los surfistas y la palmera a 90°.

En el “Camping de Luis”, atacamos —esta vez liderando yo— el almuerzo de pez frito, con arroz, feijao y papas fritas. Sentí que ese almuerzo fue uno de los que más merecí en mi vida.

Mientras Lucas desfallecía después en una hamaca paraguaya y yo jugaba al Sudoku por segunda vez en cuatro años en el único dispositivo electrónico que tenía a mano, me di cuenta de que ya no teníamos que caminar más. Había sido la última trilha de la travesía, ya que la vuelta sería en barco, vía Angra do reis. Qué iluso que fui.

Aventureiro.
Aventureiro.

Día 3: Aventureiro a Abraão, vía Provetá, Vermelha, Araçatiba y Angra do Reis

 No es capricho que el título del último día se haya prolongado tanto. Casi todo había salido a pedir de boca hasta el momento y a la Princesa y el Guijarro del grupo ni siquiera le molestaba tener que dormir esa noche en carpa, sin almohada ni colchón.

Después de despedido el sol, las luces del generador, y los veintitantos aviones que conté pasar por el firmamento claro (porque oscuro) entre las estrellas, me acurruqué sobre la toalla húmeda dispuesto a esperar el día del regreso con ojos cerrados. No me despertó el azote del viento ni el mar agitado a pocos metros, sino el zarandeo de Lucas. Eran cerca de las 5 de la madrugada y se venía tamaña tormenta. Entre sueños de otra vida en la que era un molusco, horadada mi casa inmortal por los siete mares que son uno si uno es un molusco y no sabe contar, entreabrí los ojos y atisbé ayudarlo a Lucas a entrar la ropa y las zapatillas, para resguardar todo de la lluvia. Seguí durmiendo, ahora con la banda sonora que golpeaba su trombón contra el iglú, y no recuerdo cómo terminó el sueño, ni cuál era.

Por supuesto que aún llovía a las 8 de la mañana, cuando debíamos tomar el barco escolar a Angra do Reis, para luego tomar otro de vuelta a la isla, a Abraão, nuestro hogar. Nos confirmaron, medio socarronamente, que ningún barco saldría ese día. Tampoco pudieron asegurarnos que sí saldría un barco al día siguiente. El mar puteaba a la lluvia con olas titánicas; “la culpa no es del chancho, sino del viento”, dice el dicho por esta región. Había que tomar una decisión rápidamente porque todos los planes eran largos y a largo plazo.

¿Desandar el camino de 12-14 horas y volver por Parnaioca? Al darnos vuelta, las piedras espumosas y mortíferas se nos rieron. No era factible porque todavía no había bajado las fotos a un pendrive o algo, y así no vale la pena morir.

El plan más racional fue tomar otro camino, por encima del morro, camino a Provetá, en dirección al otro lado de la isla, más resguardado de la furia de Poseidón y sus secuaces. Levantamos campamento en el sentido más literal de toda mi vida y encaramos con la lluvia amainando. Una buena.

Llegamos a Provetá con voces dispares: algunos decían que sin duda habría barcos a Angra, otros que indudablemente no. A otros no los entendimos porque tampoco es que hablamos tan bien el portugués, eh. El barco encallado en el medio de la playa y el pueblo reunido mirando al barco les dieron la razón a los pesimistas. De ahí no salía tampoco nada ese día. Mientras intentaba explicarle lo que significa “la pucha” a uno de los viejos del lugar, Lucas ya buscaba el próximo sendero a otra playa, con mar ya cerrado por el continente: Araçatiba.

Barco encallado en la costa de Provetá.
Barco encallado en la costa de Provetá.

“La tercera será la vencida”, dijo con su nuca. Como para levantar la moral, se nos sumó un perro a la caminata. Con lo cansados que estábamos, sirvió mayormente para envidiarle las dos piernas adicionales y su mejor centro de gravedad.

El Perro Provetá.
El Perro Provetá.

En Araçatiba, no me pregunten cómo, conocimos a la tía de la que nos había alojado en Parnaioca y creo que nos dijo que un día atrás se había hundido un barco. También nos dijo que estemos atentos a cualquier movimiento en el muelle para colarnos en alguna embarcación. En el estado que me encontraba yo, transpirado, sucio, con los pies a la miseria, pude solo mantener la mirada fija con el único ojo aún vivo en dirección al muelle. Sosegadamente empezó a reunirse un grupo de gente entorno al lugar; algunos con manos vacías, otros acercando artículos a los tablones de madera.

Mesas, muebles, escritorios. Una heladera, un televisor, una pintura y una lámpara. Lucas sacó la presteza de las tres galletitas que había comido a la mañana y se acercó un poco más a la escena. Y a contraluz de mi meñique del pie derecho en carne viva, Lucas se puso el equipo al hombro y ayudó con la mudanza trasladando el resto de los artículos al borde del agua. Resulta que estuvimos en el lugar justo, a la hora de Dios. ¿Por qué? Es que al pastor evangelista del poblado le había salido un mejor curro en el continente y estaba también levantando campamento. La mano de obra del titán del Paraná nos había ganado un lugar en el barco del pastor, destino a la ansiada Angra do reis.

¡Oh, qué placer fue sentir la brisa que solo genera el movimiento sobre vehículos motorizados! Nuestros muslos agradecían el reposo ganado, mientras que con el resto del cuerpo evitábamos que se vuelen los colchones al agua del Atlántico. Una hora después el barco flete llegaba al puerto y veíamos cómo se preparaba para partir el que nos llevaría de vuelta a la isla, esta vez del lado de nuestra morada. Con pies en polvorosa y pensando que siempre quise decir esa frase con sentido, bajé del primero y me subí en el segundo, sin olvidar derribar la ética de Lucas, que quería quedarse ayudando con la mudanza. La travesía concluyó incluso mejor de lo que habíamos imaginado después del comienzo del tercer día, del otro lado de la isla, encarcelados por la distancia y el mar furioso.

Al bajar de la última embarcación miré de reojo a mi compañero, que no se percató de mi ensombrecida contemplación. Quise decirle que ya no éramos los pequeñajos que quisimos jugar a la selva con piratas. Ella, a machucones, raspaduras, azotes de humedad, nos había convertido en otros. Con sol radiante, playas imposibles y noches estrelladas que podían haber ocurrido hace siglos, nos había hecho más nosotros que nunca.

Ese, quizá, sea el secreto de Ilha Grande.

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18 comentarios

  1. Hola! Soy tocaya de quien comentó antes que yo, y lectora hasta ahora silenciosa de tus aventuras. Después de leer tus últimos escritos tengo que romper el silencio y felicitarte de una vez por todas por tu forma de escribir, en particular por lo ingenioso y original de las observaciones y comparaciones que hacés.
    Saludos!

    • ¡Hola Vir!

      Te agradezco por leer y, ahora, por decidir salir a la luz a comentar tan positivamente. 😀

      Voy a intentar seguir gustando, así mantengo todos mis lectores, los que comentan y también los tácitos.

      Un beso.

      Nico

  2. Hola Nico!

    Buenísimo el relato!!! Mira debo tener 2 mil preguntas para hacerte pero te voy a molestar con menos ¿se puede dar la vuelta a la isla caminando en 7 días? (seriamos dos personas con un mas o menos buen estado físico y q le gusta mucho el trekking) ¿hay campings o lugares donde se pueda acampar en toda la isla? (tengo entendido q en lo q es parque nacional no se puede, pero en el resto?) Los caminos están bien señalizados? tendrás algún mapa para mandarme por mail?

    Muchísimas gracias!
    Saludos!

    • ¿Qué hacés, Fede?

      Sí, se re puede hacer en 7 días caminando. Yo no tengo buen estado físico e hice la mitad de la isla en 3. Tips más que nada de cosas que escuché de gente que hizo la vuelta:

      – La mayoría que planea dar toda la vuelta arranca para el lado izquierdo desde Abraao, o sea yendo para el lado de Saco de Céu.

      – Escuché que la primera noche la hacen en Matariz o Japariz; segunda noche quizá en Aracaciba o Provetá.

      – Después se quedan un par en Aventureiro, que es ya del lado del mar abierto y es uno de los lugares preferidos. Si vas en temporada alta (enero, febrero y marzo), lo cual no recomiendo por las lluvias, fijate que quizás tengas que pedir un permiso en Angra do Reis para ir a Aventureiro porque es zona de reserva.

      – En Aventureiro y Parnaioca hay campings que alquilan también carpas (para mí es mejor eso, para no cargarla y no hay tanta dif. de precio).

      – En Parnaioca hay cuartos con cama por 5 reales más (al menos en temporada baja, abril-mayo)

      – Da para hacer al menos una noche en Parnaioca

      – El cruce caminando entre Aventureiro y Parnaioca en realidad está prohibido porque es zona de reserva protegida; sin embargo saliendo bien temprano y (en temp. baja) no creo que tengan problemas.

      – En general los caminos están bien señalizados. Si llegan a ir a Aventureiro pasando por Dois Rios, al llegar a la Praia do Sul al final, no hagan lo que hicimos nosotros y sigan por las piedras, sino se pierden.

      – Hay playas como Dois Rios, Lopes Mendes y Caxadaco que no se puede acampar (aunque alguna gente que conozco sí acampó en la última)

      No se me ocurre qué más decirte que no puedas averiguar estando allá. Es increíble hacer la isla caminando y 7 días está bien para hacerlo tranqui. Si se quedan en Abraao y todavía tienen energías, pueden subir al Pico do Papagaio que es uno de los puntos más altos en la isla (mi compa lo hizo pero yo no pude y vi fotos muy buenas).

      Acá un mapa así entiendas todo lo que dije antes:

      http://www.google.com/url?sa=i&source=images&cd=&cad=rja&docid=Uu-sjycahqVe3M&tbnid=zNL8RSyXpCq5KM:&ved=&url=http%3A%2F%2Fwww.frasesparafacebook.info%2F82455-mapa-trilhas-ilha-grande-abrao-lopes.html&ei=6Q2eUYXeHdC-0QHDh4GoBw&psig=AFQjCNE_ORNgNC6gvOBVJbKEWI3rC6oWIg&ust=1369399145588797

      ¡Abrazo y suerte!

  3. Nicooo, qué aventura!!! La realidad supera a la ficción, no creo que en ningún videojuego puedas pasar de nivel ayudando a un cura con la mudanza jajaja

    Pd. hey, me alegra que estén bien, pero todavía no leí los otros artículos… espero que no se hayan intoxicado con ninguna de las comidas regionales!

    • Euge, no estamos tan bien: estás atrasada: Lucas tuvo problemas con la ley por asaltar un carrito de cachorros quentes y yo sufrí una gangrena en la pierna izquierda. Gracias por leer igual… 😛

  4. hola Nico, cómo estás? no sé si lees esto. SOy asiduo de Ilha grande, me encantan las trilhas, pero siempre hago el recorrido en el día, las cuatro veces que fui. Siempre dos rios, caxadaco, lopes mendes. Esta vez vuelvo y quisiera dar una vueltita, por eso te quería preguntar, si realmente existe esa Trilha desde Parnaioca a Aventureiro? Por lo que leí es ahí donde se perdieron y tardaron 5 horas, pero si existe, creo que la haré. Mi idea es llegar a Aventureiro y quizá ahí ya sí volverme al continente. Uds. fueron con carpa? Donde durmieron puntualmente, cuántas noches? Bueno, gracias por tu respuesta, un abrazo y muy buen relato!

    • Hola Nico:

      Claro que leo los comentarios (tampoco es que tengo tantos como para hacerme el estrella). Mirá lo que nosotros hicimos es lo relatado en el artículo -aunque no recuerdo cuán preciso fui- y fue lo siguiente:

      1. Salida de Vila do Abrâo bien temprano a la mañana, aproximadamente 9.00 am.

      2. Llegada a Dois Rios cerca del mediodía. “Almuerzo”, playa y visita uno de los ríos y descanso.

      3. Visita a la cárcel que está muy cerca a Dois Rios.

      4. Arrancar la trilha que va desde Dois Rios a Parnaioca, aproximadamente a las 14 horas (no recuerdo con exactitud).

      5. Llegada a Parnaioca, cerca de las 17-18 horas. Para situarte en época, hicimos esto mediados a fines de abril, es decir, temporada relativamente baja. Parnaioca es una playa muy linda que tiene al menos una posada, donde es posible alquilar una habitación, alquilar una carpa o pagar por un lugar para tu propia carpa. Nosotros pagamos por la habitación y la cena (la señora del lugar nos cocinó). Le comentamos nuestra intención de llegar hasta Aventureiro caminando, sabiendo que “oficialmente” no hay trilha entre estas dos playas, ya que la zona que hay que atravesar forma parte de una reserva natural.

      La mujer -entre guiños- nos dijo que al ser temporada baja quizá no tendríamos problemas en cruzar la zona, ya que el guardaparques/cuidador del lugar no siempre recorría la zona. Pero en realidad está prohibido hacerlo.

      6. Partimos de Parnaioca justo después del amanecer, cerca de las 7 am. En teoría el recorrido hasta Aventureiro sería de 2 horas o un poco más. La primera parte del sendero es dentro de la selva y poco marcado, al menos en esa época. Esto se debe a que no está delineado a propósito, para que la gente no intente hacerlo. No recuerdo que hubiera sido TAN difícil igualmente – tenés como guía siempre el mar. La señora nos había indicado que la segunda parte larga sería por la playa (quizá la Leste o la otra, no recuerdo), pero es un tramo largo por la playa: ¡es enorme! En un momento hay que meterse como por un laguito y rodear una especie de islita que interrumpe la playa. Solo cruzamos a una persona en sentido inverso en todo el camino, también un turista.

      7. En un momento donde ya pensábamos que estábamos cerca, dimos contra una zona de piedras altas y enormes donde terminaba el camino de arena. A la derecha, selva y otra trilha. Y ahí nos equivocamos. Tomamos esta trilha a la derecha, que no llevaba a Aventureiro, sino a otra que se llama Praia Vermelha (si buscás mapas de la isla vas a entender), del otro lado de la isla. Caminamos por ese camino más de una hora hasta que nos dimos cuenta de que nos habíamos equivocado y pegamos la vuelta. Por eso perdimos casi 3 horas.

      8. El camino correcto era subiendo esas piedras enormes y enfrentando las enormes olas que se veían abajo. El camino es un poco peligroso y da miedo – pero es posible hacerlo, siempre cerca del morro y alejándose del mar.

      Llegamos a Aventureiro después del mediodía, liquidados.

      En Aventureiro hay 2 o 3 campings que alquilan carpa o lugar para carpa. También hay un par de lugares para comer. Pasamos la noche ahí y el lugar es muy tranquilo, al menos en temporada baja, porque los tours en barco solo van durante el día.

      El problema con llegar a Aventureiro es volver. Como relato, si el clima es malo, podés quedar varado: pero lo recomiendo igual. Podés también después tomar el otro camino y cruzar a Provetá y volver todo por ahí. La verdad es que si hubiéramos tenido tiempo (y equipo), hubiéramos dado toda la vuelta.

      En el peor de los casos, andá hasta Parnaioca que es re linda, pasás la noche y después volvés a Abrao. Después desde Abrao podés ir para el otro lado y llegar a Aventureiro (pero es un camino bastante más largo creería).

      Espero que haya servido de ayuda!

      Slds y suerte!

      Nico

      • Hola Nico, gracias por tu respuesta, tu información es super, super valiosa, desde la existencia de esa “trilha” (de algún modo me escurriré para pasar, he hecho travesías en Borneo, Teman Negara en Malasya, Sumatra, asique de algún modo me las ingeniaré jaja). También me sirve saber que no necesariamente hay que llevar carpa. Un año, con mi hermana (siempre voy en marzo/abril, este año justo para semana santa), nos perdimos yendo a Caxadaco. Dicen la playa es hermosa, nunca la conocí, tuvimos que volver. Nos asustamos mucho, porque ahí no vas pegado al agua, la selva “te come” y en un momento nos desorientamos mal, mal, habíamos leído historias de gente que encontraron muerta… aparte hay serpientes coral, etc. Asique nada, la verdad nos re cagamos pero yo seguí viajando y mandandome las mías. Ahora quiero quizá llevar carpa y quedarme (ilegalmente) en Caxadaco a dormir, después seguir Dos Ríos-Parnaioca, ahí otra noche; de ahí a Aventureiro, otra noche, y ver de conseguir barco de ahí hacia Angra. No creo que deje mi equipaje en Abrao asique puedo ya irme directo. Es una idea, lo estoy pensando y tu info es super útil de verdad, millones de gracias y cualquier otro dato que te parezca relevante, avisame! N.

  5. hola me puedes ayudar estoy en Sao Paulo y me gustaria ir a Aventureiro voy a estar en Angra de Reis por una noche 2 dias
    como podria hacer para llegar?
    mil gracias

  6. Hola Nico! Como estas?
    En agosto vamos para ilha grande, vamos estar 10 dias, pero siempre parando en Vila do Abraão, entonces queria saber si hay alguna forma de ir a aventureiro en solo un dia? eso si pasando la noche alla y volviendo al otro dia!
    de cuantas horas estariamos hablando? da para hacerlo? que grado de dificultad tiene el ultimo tramo?
    Muchisimas gracias!

    • Hola Silvi!

      ¿Qué tal? Mirá, no sé si te da el tiempo como para hacerlo con una sola noche. Estamos hablando de casi 5 horas de caminata desde Abrao solo para llegar a Parnaioca. (Y al menos una hora vale la pena parar en Dois Rios que es lindísima…). Desde Parnaioca -si es que todavía se puede pasar porque en realidad está prohibida esa trilha- son al menos 3 horas más hasta Aventureiro. O sea, si llegan, van a terminar muertos. Si es una cuestión conocer Aventureiro y pasar la noche, podrían averiguar la posibilidad de ir en barco desde Angra do Reis o mismo desde Abrao, pero desconozco los precios, horarios, etc.

      ¡Suerte!

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