Cuba, parte 2: La Habana desde los ojos de Gretel

(Como me quedó colgada la segunda parte de Cuba y ya pasaron muchos meses y no podría escribir nada real y terminaría inventando mentiras, se me ocurrió pedirle una mano a mi amiga y colega, y recientemente convertida en freelancer viajera, Gretel Di Giorgio, que prestara su pluma y experiencia en La Habana. ¡Muchas gracias por el aporte! Me callo y los dejo con su narración.)

El qué decían

Una vez me dijeron: “¡¿La Habana?! No hay nada lindo, casas destruidas, gente pobre, que quiere huir y la matan en el intento, inseguridad, suciedad, etc. ¿Y sola? ¡Nooo!”

Menos mal que no hice caso. Fueron solo 5 días, pero intensos.

Mis pies caminaron como nunca; o como siempre lo hacen en los viajes. Recorrí cada calle, cada plaza, cada lugar oscuro y húmedo (llovió todos los días y había goteras hasta en el aeropuerto). Hablé con gente joven que recién empezaba a estudiar, intenté comunicarme con una personita que trataba dar los primeros pasos, pero su peluche de Mickey le estorbaba el camino, y conversé durante horas con un anciano de más de 80 años que pasó toda su vida en Cuba.

Gracias a todo esto, puedo responder con fundamento a ese comentario…

La Habana es un lugar diferente, un lugar al que debe ir cualquier persona que desee abrir su cabeza y aceptar otro paradigma de vida. Es verdad, hay gente pobre, hay gente que desearía que su país fuera distinto, pero hay gente que lo ama como es, o dicho con las palabras de un cubano que me acompañó a muchos lugares: “Es vino amargo, pero es mi vino”. En la Argentina también hay gente pidiendo en todos lados y personas que desearían irse a vivir a otro lugar, pero no pueden hacerlo… “Inseguridad”, lo único que tiene la Habana, son calles oscuras.

El miedo a la de-solación

“Viajar sola”… ¡terror tenía de hacerlo! Pero uno nunca está solo. Conocí gente maravillosa en todos lados.

Los primeros fueron unos chicos que estaban en el aeropuerto y compartimos el taxi al centro. Éramos 5 y todos estábamos solos. Uno era de Nueva Zelanda, otra de Bruselas, una de Corea del Sur y otra de Australia. El taxista nos llevó a cada uno a su destino y como fui la última (y la única que hablaba español), me contó un poco de su vida.

Es kinesiólogo, pero le conviene manejar un taxi. Tiene amigos/colegas que viven en Argentina, pero a él no le interesa irse…

Las historias

Me dejó en la casa de Roly, un anciano de más de 80 años. Esta persona resultó ser extraordinaria, súper amable y habladora como toda gente mayor. Lo fui a visitar un par de veces y una tarde me contó parte de su historia: vivió en las afueras de La Habana en la época de Batista, cuando fue la Revolución, Fidel “lo llevó” a la ciudad. Allí empezó a trabajar en el Floridita, un bar muy típico y famoso por sus Daiquiris.

La famosa Bodeguita del Medio

Le pregunté si había conocido a Hemingway y me respondió: “Hemingway me conoció a mí”. Dice que era muy joven y no sabía ni quién era… En ese momento, sacó un álbum de fotos y me mostró una por una, eran fotos de su época en el bar con gente famosa, al único que reconocí fue a Jack Nicholson. También me comentó que cuando vendieron la marca Bacardi a los españoles, estos le ofrecieron un cheque en blanco para comprarle sus derechos y poder publicar todas las fotos donde aparecía, pero lo rechazó. Nunca le interesó el dinero ni viajar, él es feliz en su Cuba.

Otra persona muy interesante es un chico que me llevó en bicicleta a recorrer gran parte de la ciudad. Es profesor de educación física, también había trabajado como policía, pero le conviene interactuar con los turistas para ganar más dinero.

Me llevó a muchos lugares y en el camino me contó la historia de cada uno. En una época había pertenecido al partido, pero ya no, ¿para qué? El partido no le ofrece nada en especial. De hecho, está esperando que la cosa cambie… Pero irse de Cuba ni lo piensa, es su lugar, es joven y tiene esperanzas.

No es el caso de unas señoras que limpian las plazas y lucen ramos enteros de flores en la cabeza para atraer al turista y pedirle propina. Estas mujeres solo intentan sobrevivir. Estuvieron en la época de la dictadura que fue terrible y consideran que lo mejor que les pasó fue la Revolución. Adoran al Che por haber luchado por un país que no era el suyo, por haber dejado todo en Cuba en pos de sus ideales y por haber seguido con su lucha en Latinoamérica. Sin embargo, no sienten lo mismo por Fidel.

Consideran que se perpetuó en el poder y solo mejoró la situación al comienzo (todo eso lo dicen en voz muy bajita). En este momento (después de 50 años), la plata no alcanza y no sienten que la situación vaya a cambiar a corto plazo. Pienso que si pudieran irse, lo harían, pero, obviamente, sería imposible: la mayoría de la gente gana 15 dólares por mes (más una ración de comida que alcanza para 3 días, según dicen). Además, si los cubanos se van del país sin permiso, no pueden volver.

El régimen

A la gente que va a la escuela le enseñan desde chicos que la Revolución fue lo mejor. Pueden estudiar gratis y hasta se les paga (muy poco) por ir a la universidad. También tienen todos los libros disponibles. Lo que no saben es si después podrán vivir de su profesión. Me contaron que la persona que limpia el consultorio de un médico puede llegar a ganar más que el profesional.

Plaza de la Revolución un poco más sombría que de costumbre producto del clima

A pesar de eso, la sobrina de la mujer que me alojó estudia Ingeniería Civil. Así, conoce mucha gente; considera que estudiar le abre la mente y también podría llegar a conseguir becas en otros lugares. No obstante, un hombre dueño de un bar me contó que la educación no es del todo gratis. Los niños deben ir a las escuelas del campo, recoger las verduras y trasladarlas mientras asisten a la escuela.

Este hombre está feliz porque desde hace un año más o menos, cambiaron las leyes y los cubanos pueden tener sus propios locales y pagar un impuesto a las ganancias. Antes, todo era del Estado. Hasta los taxistas estaban limitados, no podían subir turistas a sus vehículos. Igualmente, en la actualidad, los cubanos no pueden caminar con turistas. El chico que me llevó en bici a recorrer me acompañó caminando a un par de lugares y me pidió que si nos paraba la policía, dijera que éramos amigos. Hay policías vestidos de civil también y cámaras por todos lados, dicen que es para cuidar a los turistas (¿o para castigar a los cubanos?).

Los peligros

Debo reconocer que no todos son tan buena gente. Están los llamados “prostitutos”. Son personas que se hacen las simpáticas con los turistas y los llevan a distintos lugares. Una vez allí, les piden que les paguen bebidas o directamente el bar las cobra más caras y le da una comisión a escondidas. También hay otros que son más perjudiciales. Hay dos monedas: el CUC que equivale al dólar (aprox.) y el peso cubano, cuyo cambio es USD 1 = 24 pesos cubanos. Un chico de Noruega cambió sus dólares con una persona “muy amable” en la calle, quien le dio pesos cubanos en lugar de CUC. El chico tuvo que pedir a sus padres que le enviaran dinero.

Como en cualquier parte, hay de todo. Uno debe usar el sentido común y manejarse según su instinto. Es una ciudad totalmente diferente a lo que, por lo menos yo, estaba acostumbrada. Vi gente caminando por la calle, sentada en el living de su casa con las puertas abiertas, asomada a los balcones, gente por todos lados.

Las impresiones

Conclusión: no tienen televisión ni computadoras. ¡Es increíble! Y a la vez muy lindo. La gente interactúa entre sí, se visitan, hablan, los chicos juegan a la pelota, al béisbol y a juegos inventados por ellos con tapitas de gaseosas en las calles. Es como retroceder a una época en la que yo no existía. Es como vivir en los tiempos de mis abuelos, donde la gente hablaba con gente y no con una pantalla, donde las personas visitaban los hogares de sus amigos y no sus muros en Facebook.

Fue una sensación rarísima darme cuenta de eso. Al principio, pensaba que no trabajaban o no estudiaban y por eso había tantas personas deambulando o contemplando a la gente pasar sentadas en las veredas. Pero no, simplemente viven la vida al aire libre. Y son felices con sus bailes y su música. Todos son especialistas en bailar salsa. A donde fuera, siempre alguien se ofrecía a enseñarme. Calculo que se debe a esta falta de “contaminación” (o globalización) por parte de Internet y la televisión, que los cubanos son tan felices a su manera. La mayoría no desea viajar, tal vez porque no sabe a dónde ir o no desea un auto nuevo, tal vez porque no lo ve.

El adiós.

Eso es lo que más me llamaba la atención, que no deseen un cambio. Pero ya entendí. Hay prioridades, y para Cuba la prioridad es la educación y la seguridad, no tener un auto último modelo ni la casa pintada con el mejor color. Sin embargo, considero que lo más importante es la libertad, algo que muchos no tienen.

Cuba es el tipo de lugar que me gusta visitar, a pesar de ciertos comentarios desalentadores.

Visitar La Habana es un viaje de ida… Uno no vuelve igual.

Anuncios

10 comentarios

  1. Bravo por Cuba!, q suerte q hiciste oídos sordos a los q piensan q lo nuestro es libertad…. q ganas de hace ese viaje, ya vendrá algún día!. VIVA CUBA!!!!. Besos y abrazos desde Rosario!!!

    Te quiero…Juli.

  2. “intenté comunicarme con una personita que trataba dar los primeros pasos, pero su peluche de Mickey le estorbaba el camino” sos grossa, tenés que escribir más 😉

  3. No conozco Cuba, aún, pero este relato me hizo transportarme en cierto sentido hasta allí… y reforzar mis ganas de ir!!! 🙂

  4. Hola, Gretel. Muy lindo tu relato, puedo ver que disfrutaste mucho tu viaje a la isla. Y sí, mientras lo leía, yo me acordé cuando era muy chico, en la casa de una de mis abuelas, las noches de verano, nos sentábamos con las sillas en la puerta, en la vereda, y todos los vecinos en cada una de sus puertas. Es un pasado que casi olvido. Hoy me hiciste extrañarlo. Te mando un gran saludo.

  5. Hola, querida Gretel bello el relato de tu experiencia, realmente fue como estar recorriendo las calles oscuras, las mujeres con las flores, conversar con todas esas personas, pero lo que mas me gusta es que te tomes el trabajo de contarnos todas esas cosas bellas y que podamos viajar a través de tus palabras y de tus fotos con tu dulce forma de ver las cosas, gracias.

  6. ¡¡¡Gracias, Ale!!! También hay que agradecerle a Nico que me prestó el espacio para publicarlo 😉
    ¡Espero que todos estén bien!
    ¡Besote!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s