A través del espejo -de agua- y lo que Nico encontró allí

Nunca pensé que me iba a costar tanto responder lo que a primera escucha parece una pregunta tan sencilla y directa:

¿Por qué viniste a Playa del Carmen?

Inevitablemente me topo (usé este verbo por la conjugación, obviamente) con esta pregunta al menos 4 ó 5 veces por día e inevitablemente he estado respondiendo con evasivas o remates absurdos que hacen arrepentir al más bondadoso de los cuestionadores. Intenté, en vano, elaborar alguna respuesta estandarizada que me permita ahorrarle al desconocido de turno el fastidio de mi merodeo filosófico con conclusiones banales como “por la joda”, “por las playas”, “por Coco Bongo” y “por los tacos de acá a la vuelta”, pero me siento vacío y sucio después de decir estas cosas.

Hoy, me atrevo decir –aunque un poco cobardemente dejando abierta la posibilidad de luego cambiar de opinión– que la razón por la que estoy acá es… el Agua.

Sí, ya sé que suena bastante estúpido o simplón y que no es tan diferente a las respuestas estandarizadas anteriores, pero:

Ya aprenderé a poner buenas caras bajo el agua.

Y:

Dan ganas de saltar, ¿no?

Sin realmente haber hecho demasiada investigación, ni ahora ni antes de venir, creo que no me equivoco tanto al decir que esta es una de las únicas zonas en el mundo en la que se pueden encontrar este tipo de aguas. Así que, inconscientemente, mi razón de asentamiento toma un poco de forma, ¿no?

¿Más claro? Echale agua de cenote

Supongo que es algo que siempre me pasó eso de ver agua y tener ganas de saltar hacia, sobre y luego casi de inmediato dentro de ella. Ante cualquier cercanía hidrográfica, sin importar en qué época del año me encuentre, en qué lugar, ni con quién, cualquier conversación que pudiera estar teniendo se ve enmudecida por un solo pensamiento que se repite en mi cabeza como la caída de una gota en la canilla mal cerrada: “¿Me puedo meter?” “¿Me puedo meter?” “¿Me puedo meter?”

En general, la respuesta es “No, hace frío”, “No, actuá como un adulto, por favor” y “¿No ves lo que flota ahí?”.

Acá, ni siquiera hay que preguntárselo. Siempre, o casi siempre, la respuesta es sí. Después de todo, el concepto turístico principal de la Riviera Maya consiste básicamente en pedirle plata a la gente para ponerlos en lugares lindos cerca/sobre/dentro/abajo/bien abajo del agua; en los últimos dos casos con la promesa de después sacarlos de ahí.

Sobre la base de lo anterior, creé una humilde lista de verificación acuática que me comprometo a repasar cuantas veces sea posible. Algunos de los puntos ya fueron completados en repetidas oportunidades.

Cerca: listo.

Dentro: listo.

Abajo: listo.

Sobre: me voy a tomar un Ferry para cumplir con la siguiente preposición intensificada.

Bien abajo*: por si no está claro, esto es en referencia a meterse bien, bien abajo, donde no se supone que debemos estar; o sea: buceo con tanque.

Preferí no incluir “Debajo de ducha con agua y jabón” porque asumí que todos la dan por sentado.

*Muy probablemente este punto amerite, si regreso del talud continental claro está, una reseña más extensa y descriptiva que esta misma. ¿Quién dice? Hasta quizá pueda volver con alguna mascotita abisal que haga compañía a este freelance descastado.

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9 comentarios

  1. Me identifiqué con lo de “¿Me puedo meter?” “¿Me puedo meter?” “¿Me puedo meter?”. En mi caso, generalmente la respuesta es “No, hace frío”.
    Por cierto, muy buen justificativo para el lugar. Ahora te queda contestar la inevitable pregunta (que seguramente te harán cuando vuelvas): “¿Y?”. Pero eso es tinta electrónica para otra entrada… 🙂

  2. Ahora entiendo la razon de crear tu blog. Esto parece ser mas que un relato, un pensamiento puesto en palabras, un análisis muy profundo buceando dentro de tu propio ser. AVANTI!!!!!!!!!!!
    ME ENCANTA: BESOS DEL ALMA

  3. nico estoy alucinada con todo lo que leo, hoy me entere de la existencia de este blog, lo estuvimos leyendo con mati, te tenes que dedicar a escribir y nos encanta saber de vos y las reflexiones anexas de tus hermanos no tienen desperdicio, Que lugar bellisimo.Perdon por la carencia de signos ortograficos, tengo mal configurada la compu, besos.
    vale

    • ¡Hola!

      Gracias por leerlo y por los comentarios positivos. En otros viajes pequé de vagancia y no hice esto mismo, pero esta vez estoy comprobando lo útil que es ir registrando algunos eventos; me ahorro un poco eso de contar lo mismo 150 veces y realmente siento que así mucha gente “viaja” conmigo. ¡Sigan pendientes que esto recién comienza!

      PD: Yo también disfruto de las acotaciones de Vir y compañía, están entre mis seguidores más fieles.

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